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esto nadie lo esperaba

la rendija, salvamos un color

La Rendija: cómo un color se gana quedarse para siempre

Hay ideas que no nacen en una reunión. Nacen sobre la marcha, casi sin querer, y acaban siendo de lo mejor que has hecho. La Rendija es una de esas.

De dónde salió

Cuando abrimos La Ventana de primavera con cinco colores nuevos, apareció la pregunta obvia: ¿y si alguno gusta tanto que merece quedarse para siempre? Pero ¿cuál? ¿Y quién lo decide?

La respuesta nos salió sola: lo decidís vosotrxs. Y así nació La Rendija, que ya se queda con nosotras para siempre (bueno, cuando se de el caso...)


Cómo funciona (la regla, sin trampa)

De todos los colores de La Ventana, solo un color entra en la colección permanente. Y para conseguirlo tiene que cumplir las dos cosas a la vez:

  • Ser el más votado por la comunidad.
  • Y ser el más vendido.

¿Y si el más votado no es el más vendido? Entonces no hay Rendija. Ninguno se queda. Así de honesto: no vale con gustar, hay que gustar de verdad.


Por qué nos importa tanto

Porque creíamos que consumir también es decidir. La Rendija junta las dos formas en las que nos decís que algo os importa: el corazón (el voto) y los hechos (la compra). Cuando coinciden, no hay duda: ese color tenía que quedarse.

No es una votación de escaparate. Es una decisión real, con consecuencias reales. Y por eso nos gusta tanto.


¿Hubo Rendija?

La hubo. Y el color que se ganó quedarse tiene nombre propio: berenjena. Te contamos su historia aquí.

 

Bolso Lolita en color berenjena, el color que se quedó para siempre Bolso MariLoli en color berenjena, el color que se quedó para siempre

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Porque en Labienhecha no decidimos por ti. Decidimos contigo.

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