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Manos trabajando flores de piel en el taller de Labienhecha

En voz alta

Sobre artesanía & negocio

Nos encanta la artesanía. Hasta que llega la factura.

Hace unos días alguien me escribió un comentario en un vídeo de Instagram:

“El problema es hacer de la artesanía un negocio.”

Y llevo días sin poder quitármelo de la cabeza.

No por lo que decía. Más bien por lo que había debajo.

Ese hombre no estaba soltando una tontería suya: estaba diciendo en voz alta algo que muchísima gente piensa sin atreverse a formularlo.

Y es que...

Parece que un artesano solo es auténtico mientras no gane dinero.

Como si lo puro fuera pasar hambre.

Y eso me parece peligrosísimo...

¿Y si el problema no fuera convertir la artesanía en un negocio… sino pretender que sobreviva sin serlo?

Porque yo he visto talleres cerrar. 
Estoy harta de verlo.
Y cuando un taller cierra no desaparecen unos bolsos.

Desaparece un oficio.

Se lleva por delante lo que sabían unas manos, que no estaba escrito en ningún sitio.

El enemigo de la artesanía nunca fue el negocio.

Fue la falta de rentabilidad.

Un oficio que no puede sostenerse económicamente no está siendo protegido. Está siendo condenado a desaparecer, aunque lo llenemos de premios, de discursos bonitos y lo etiquetemos como patrimonio cultural o de la humanidad.

Y te lo digo yo, que todavía hoy, después de tantos años, a veces siento un vértigo pequeño cuando le pongo un precio a un bolso. No porque no crea que lo vale. Sino porque todavía queda una parte de mí que siente que cobrar por algo hecho con las manos casi necesita justificarse.

Ese vértigo no me lo inventé yo. Me lo enseñaron.

Y no es solo cosa de artesanos...

Es una idea vieja. Muy romántica. Y muy tramposa: la del artista bohemio, la del creador puro, el que sufre, el que no piensa en dinero, el que “se vende” en cuanto le va bien.

Hemos romantizado tanto la pobreza del que crea —el artesano, el artista, el que hace cosas con las manos o con las tripas— que casi parece que el éxito le resta verdad. Como si el talento tuviera que sufrir para ser de verdad.

Y ojo, que digo "éxito" entendiéndolo aquí como el que consigue vivir de lo que ama, de su talento. Pero hablar de éxito requiere de por lo menos otro artículo...

Esto me lleva a algo:

La pobreza no hace más noble a nadie. Solo lo hace más frágil.

Y es curioso, porque esa sospecha solo la reservamos para algunos.

Nunca he oído a nadie decir que el problema sea hacer de la arquitectura un negocio. Ni de la música. Ni de la cocina. A un chef le damos estrellas. A un arquitecto le aplaudimos que viva de su talento. Solo cuando quien vive de sus manos o de su arte es un artesano —o un artista— levantamos la cejita.

Como si hubiera hecho trampa.

Porque aquí, en el fondo, ya no estamos hablando de bolsos.

Ni siquiera de artesanía.

Estamos hablando de cómo valoramos el trabajo humano.

Porque...

Nos emociona el trabajo invisible.

Nos emociona el vídeo de unas manos trabajando el cuero.

Nos emocionan mucho los vídeos de nuestra Andalucía, de nuestra cultura, de nuestros pueblos, de nuestra artesanía...

De esa pieza que lleva horas.

Del oficio que se hereda.

Lo que ya no nos emociona tanto es ser quienes pagan para que eso siga existiendo.

Quizá el problema no sea que las cosas hechas a mano sean caras.

Quizá llevamos demasiado tiempo pagando menos de lo que cuesta que existan.

Por eso, cuando alguien me dice que el problema es hacer de la artesanía un negocio, yo lo veo justo al revés.

Yo no hago negocio para poder hacer artesanía.

Hago negocio para que la artesanía pueda seguir existiendo.

El día que deje de ser rentable, no será más pura.

Simplemente no será.

Una cultura decide qué merece sobrevivir. Y no lo demuestra con lo que dice admirar, sino con lo que está dispuesta a sostener.

Porque los oficios no desaparecen cuando dejamos de admirarlos.

Desaparecen cuando dejamos de sostenerlos.

Y, hasta donde yo sé, nada se sostiene del aire.

COMENTA LO QUE TE APETEZCA!

Mercè

Irene . Gracias por ser artesana, ser artesanos para mí tiene mucho mérito sobre todo si puedes crear una comunidad como la habéis creado vosotras, os felicito y si, la artesanía es cara, nadie está obligada a comprar
Un abrazo

PENÉLOPE BAGARÍA RODRÍGUEZ

Un artículo artesano es algo exclusivo, especial, hecho con mimo y dedicación, y normalmente de gran calidad. Cuando lo tienes en tus manos puedes apreciar todo el esfuerzo, el trabajo y el conocimiento del oficio que ha requerido su confección. Algo así tiene un valor añadido y lógicamente un precio. Y cuando hoy muchos oficios están en extincion, ese valor es aún mayor. Personalmente no tengo ningún bolso de vuestra marca (me gusta mucho algún modelo, eso sí), pero sí tengo artículos de otras emprendedoras artesanas que considero como mis pequeños “tesoros”.

Elisabet Rodríguez Peral

No es solo lo que pagamos, sino como percibimos el producto final, sin pararnos a pensar de quién, cómo y de dónde ha salido. Hay productos que tienen alma y para eso, son necesarios los “oficios “, esos que se están perdiendo

Zulema

Irene, tú y yo no nos conocemos, pero ya podríamos ser amigas. Estoy de acuerdo en cada palabra, hemos perdido la perspectiva sobre el esfuerzo que hay detrás de crear aquello que es artesanal, estamos sobrealimentándonos de artículos que se producen en muchos casos, sin respetar siquiera los derechos humanos, mientras que nosotros comentamos “es que ya no se fabrica como antes”
El otro día leí que, sobretodo las mujeres, compramos como gasto, no como inversión y eso me resultó curioso, porque no invertimos en piezas de calidad, sino que consumismo fastfashion o como lo llamen, siendo esto un gasto y no una inversión pero creo que en el tema de finanzas y mujeres también es algo que daría para otro post.
Dicho esto, continúa alzando la voz
Un abrazo

Anabel Baños Jorge

Me encanta tu artículo y la idea de expresar tus sentimientos en este blog.
La artesanía tiene su precio. La artesanía es: tiempo (sobre todo), esfuerzo , exclusividad y materia prima de calidad.
Eso tiene el precio que cada artesano decida y así de respetable debe ser.
Yo tengo un bolso tuyo que paseo con mucho orgullo.
A seguir luchando!!!!

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