Llevaba años sin escribir
Llevaba años sin escribir.
Me refiero a escribir para mí.
O escuchándome a mí, y no a Labienhecha.
Porque para Labienhecha escribo todos los días.
A veces cuesta discernir quién es una y quién es la otra.
Pero hay cosas que, de lejos, se ven que nacen de una o de la otra.
Y callo. Callo mucho.
Y no me escucho.
O me escucho menos de lo que me gustaría.
Y lo echaba tanto de menos...
Quizá por eso de ser periodista desilusionada y frustrada. O mejor dicho: periodista retirada. La que no entendió los entresijos de ese mundo y se dio cuenta de que quizá solo quería escribir y que una retirada a tiempo era la mejor de las victorias.
Por eso me lanzo con esta sección: para escucharme —y que me leas, si te apetece— cuando escribo sin filtro y con voz propia.
Escribir me alivia. Me reconforta. Siempre lo ha hecho.
Desde pequeña, escribir era mi válvula de escape.
He llegado a ganarme la vida escribiendo muchas cosas, incluso cuentos para niños y también para adultos.
Porque eso me ayudaba a saciar mi imaginación.
Y ahora...
Escribir me ayuda a salir de Labienhecha, para simplemente ser Irene.
Es algo que me apetecía hacer. O, por qué no decirlo: algo que necesitaba hacer, por y para mí.
Ojo, amo Labienhecha.
Pero hasta el amor más puro a veces necesita un poquito de oxígeno.
Como en las relaciones...que una necesita encontrarse para no perderse en el camino.
Además, escribir me aleja de las pantallas. Del scroll. Me lleva a sitios que me dan paz.
Y es que ahora que lo pienso...eso de escribir y leer son dos cosas que estamos perdiendo, al menos en gran medida, a cambio de un scroll infinito que se paga caro por dentro.
Así que aquí está En voz alta.
Un sitio para hablar de lo que me remueve, lo que me cuestiono, lo que veo y no siempre me atrevo a decir.
No desde la marca.
No desde Labienhecha.
Desde mí.
No van a ser verdades absolutas. Van a ser las mías, en alto, por si a alguien le resuenan.
Y estreno con algo que me lleva semanas explotando en la cabeza.
Lo cuento hoy, sin filtro.
Bienvenida a En voz alta.
Nos leemos.
O al menos, me encantaría.



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