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no estaba en los planes

¿Ramos de flores en piel?

Esto no estaba en los planes: así llegaron los ramos

Esto no estaba en los planes. Ni se me pasó por la cabeza. Iba a ser un día normal… hasta que pasó.

No hizo ruido, pero lo cambió todo. Fue como un destello. De eso que llega sin avisar.

No era una idea. Era una obsesión silenciosa.

No era una idea, no. Era más bien una sensación. Como una obsesión silenciosa, de esas que no te dejan en paz. No sabes muy bien qué es… pero sabes que tiene que existir. Y sientes que tienes que hacerlo realidad.

Porque cuando algo se enciende dentro de ti, tienes que seguirlo. Si no, se apaga. Se marchita. Como las flores: que vienen… y se van.

Pero esta vez era distinto. Era algo que ya estaba dentro. Que ya estaba ahí. No en un plan ni en una estrategia, sino en lo cotidiano. En lo que te atreves a transformar.

Y justo en el peor momento

Veníamos de la mudanza del taller y estos días todo son problemas. De esos en los que nada sale. Y ahí, en pleno caos, me dio por ponerme a hacer flores. Con las manos. Casi por terapia. Sin pensar en venderlas ni en nada.

Y puede que no sean perfectas. Pero son muy reales. Y se moldean —como las ideas, como todo lo que merece la pena—: se construyen, se adaptan, se reinterpretan.

La inspiración no baja del cielo

Porque me he dado cuenta de una cosa: la inspiración no es magia. No es algo que baje del cielo. Es algo que sube desde el proceso. Es atención. Es presencia. Es estar lo suficientemente dentro… como para empezar a ver fuera.

Y no es el inicio: es lo que ocurre cuando ya has empezado. Cuanto más miras, cuanto más haces, más aparece.

Por eso yo ya no la espero. No necesitas inspiración para empezar. Necesitas empezar para inspirarte.

Y de ahí… salieron unas flores

He grabado un vídeo casi sin pensarlo y lo he compartido. Y está pasando algo que no esperaba: os está encantando. Me preguntáis por unas flores que ni siquiera están a la venta.

Todavía no sé si esto irá a algún lado. Pero me apetecía contártelo, porque de esas cosas que llevas dentro y te empeñas en sacar —justo cuando peor pinta todo— a veces sale lo mejor.

Ya te iré contando.

🎥 Ah! El vídeo está aquí

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