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EL BLOG DE LABIENHECHA

POR FAVOR, NO REGATEES AL ARTESANO


En Labienhecha trabajamos con mucho cariño y esfuerzo para que nuestro producto sea único, de calidad y, si nos equivocamos, lo reconocemos y le ponemos solución. Pasamos muchas horas en un pequeño taller, buscamos la mejor materia prima, nos preocupamos por que cada una de nosotras tenga un trabajo digno —nos preocupamos y lo cumplimos, esto nunca es negociable— y nos comprometemos con este proyecto porque creemos en él y le damos valor.

POR FAVOR, NO REGATEES AL ARTESANO

por Belia García

November 13, 2019


Trabajo artesano

Cuando tienes un mal día, ¿qué valoras más, que tu amigo te mande un mensaje al WhatsApp o que vaya a tu casa y te haga compañía?

Lo mismo ocurre con la diferencia entre la producción en masa y la producción artesanal o del comercio local. Mientras que la primera es mucho más fácil, rápida e impersonal, la segunda conlleva más trabajo, es más laboriosa, hecha a fuego lento, la atención al cliente es mucho más personal y el resultado no es perfecto, pero sí único.

Y nosotras nos preguntamos: ¿Por qué somos capaces de gastarnos X dinero en la última prenda de marca viral pero no le damos ese valor a los artículos que han sido tratados con especial cuidado? ¿No debería ser al revés?

Lxs artesanxs no solo están vendiendo un producto, están vendiendo su trabajo, ya que han participado en el proceso de creación y producción. Buscan el mejor acabado para cada artículo. Producen como si lo hicieran para ellxs mismxs, para sus amigos o familiares. Las grandes empresas no tienen esa capacidad porque la producción industrial no permite prestar una especial atención a cada uno de sus productos.

¿Por qué a estas empresas no las regateamos pero a lxs artesanxs sí? ¿Acaso nos plantamos en una gran superficie comercial a pedir una rebajita? Vivimos en una sociedad de consumo, es cierto, pero hay que tomar conciencia de la manera en la que consumimos. En algunas ocasiones compramos cosas que ni siquiera nos hacen falta, estamos continuamente consumiendo productos de usar y tirar y ni siquiera nos planteamos si esas decisiones de compra realmente las estamos tomando nosotros o lo hacemos por inercia. 

En Labienhecha trabajamos con mucho cariño y esfuerzo para que nuestro producto sea único, de calidad y, si nos equivocamos, lo reconocemos y le ponemos solución. Pasamos muchas horas en un pequeño taller, buscamos la mejor materia prima, nos preocupamos por que cada una de nosotras tenga un trabajo digno —nos preocupamos y lo cumplimos, esto nunca es negociable— y nos comprometemos con este proyecto porque creemos en él y le damos valor.

Cuando sacamos a las bienhechas de paseo solemos encontrarnos con regateos tímidos, ¡y a veces casi profesionales! No nos gusta que nadie se lleve una bienhecha pensando que ha pagado de más por ella. Nos gusta cuidaros, y por eso nuestra negativa a bajar los precios no es en vano y nos esforzamos en explicaros por qué una bienhecha cuesta lo que cuesta. 

Entendemos la posición del cliente porque nosotras también lo somos y entendemos que a veces es necesario buscar el mejor precio, pero también es necesario tener en cuenta lo que hay detrás del stand en el que te encuentras y reflexionar sobre cómo ha llegado el producto ahí teniendo presente el coste de fabricación, entre otras muchísimas cosas. Cuando pienses en regatear la artesanx, ponte en su lugar y valora su trabajo porque ella te valora a ti como cliente.

Al comprar una bienhecha, no solo te estás llevando un bolso hecho con todo el amor —y mucho trabajo—, estás colaborando a impulsar un proyecto, a que todas las que estamos implicadas podamos tener un trabajo digno, a crear empleo, a impulsar la economía local, a expandir nuestro mensaje en torno a lo ecológico… Por eso y más, estás haciendo muy feliz a un equipo de mujeres que le dedican todo el esfuerzo y la ilusión del mundo a sus bienhechas.

Lo más curioso de todo es que a nosotras nos cuesta horrores plantear un precio. Es como si nos diera vergüenza pedir lo que una bienhecha vale o cuesta (esto seguro que lo entienden muchos compañerxs de oficio y de market). Pero, lo cierto, es que cada cosa vale lo que vale, en un mínimo. Y nosotras partimos de ahí.

En otro post, no nos importará compartir algo como: qué pagas cuando compras una bienhecha. Pero esto ya es otra historia.

Por todo esto que te contamos y por todos lxs artesanxs con los que compartimos experiencias, te pedimos, de corazón, que antes de regatear un precio a un artesano, lo pienses detenidamente, porque tu también —como cliente— eres clave en todo esto a lo que llamamos comercio sostenible. 

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